La agenda 2030:
Luces y sombras

La agenda 2030:

Tal vez nunca la humanidad ha tenido una conciencia tan fuerte de que estamos embarcado en una misma nave y que las posibles vías de agua afectaran, antes o después, a todos. La globalización, las nuevas tecnologías y las amenazas de un deterioro de la naturaleza han contribuido a esa percepción.

Como respuesta a ello, la ONU aprobó en 2015 “La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” un plan que contiene 19 objetivos y 169 metas con el fin “poner fin a la pobreza y el hambre… y proteger el planeta”. Hoy la Agenda 2030 y su logotipo está omnipresente en administraciones, instituciones, empresas, publicaciones etc. Podríamos decir que la mayor parte de la sociedad no solo conoce, sino que se ha posicionado a favor o en contra de la Agenda, muchas veces sin un fundamento racional y prudente.

Es difícil no estar de acuerdo con los objetivos generales y, por tanto, como señaló el Papa Francisco en su discurso en la ONU, “La adopción de la Agenda …es una importante señal de esperanza”. Ello ha provocado que sean muchos los que abrazan el plan como una tabla de salvación del planeta y del futuro de la humanidad, descalificando a quien se atreve a pensar lo contrario.

El carácter utópico del documento ha sido denunciado como una debilidad del mismo, al no tener en cuenta la asimetría del desarrollo y las condiciones económicas, sociales y políticas en los distintos países. Tenemos experiencia en el siglo pasado de que las utopías generaron infiernos.

La agenda 2030:

Sin embargo, como señaló el Pontífice en la misma sede de la ONU: “No bastan… los compromisos asumidos solemnemente, aunque constituyen un paso necesario para las soluciones”.

Aunque sean plausibles todos los objetivos, no son pocos los que ven una amenaza tras la lectura de las metas y, sobre todo, de cómo se implantarán. Lo que podría ser lógico al desear una gobernanza mundial, se convierte en temor a un gobierno mundial falto de trasparencia y legitimidad que amenace las libertades de los individuos y las instituciones, así como una colonización ideológica.

Todo ello ha generado una oposición frontal por parte de muchos colectivos y personas que ven en la Agenda una nueva Constitución del Nuevo Orden Mundial que recortaría las libertades, derechos y responsabilidades de los seres humanos en favor de un control estatal nacional y supranacional.

Como siempre, fiel a nuestro lema “Ideas, Reflexión, Diálogo”, abordamos en esta ocasión el estudio de un documento que no deja a nadie indiferente para conocer las luces y sombras del mismo.

Sin embargo, como señaló el Pontífice en la misma sede de la ONU: “No bastan… los compromisos asumidos solemnemente, aunque constituyen un paso necesario para las soluciones”.

Aunque sean plausibles todos los objetivos, no son pocos los que ven una amenaza tras la lectura de las metas y, sobre todo, de cómo se implantarán. Lo que podría ser lógico al desear una gobernanza mundial, se convierte en temor a un gobierno mundial falto de trasparencia y legitimidad que amenace las libertades de los individuos y las instituciones, así como una colonización ideológica.

Todo ello ha generado una oposición frontal por parte de muchos colectivos y personas que ven en la Agenda una nueva Constitución del Nuevo Orden Mundial que recortaría las libertades, derechos y responsabilidades de los seres humanos en favor de un control estatal nacional y supranacional.

Como siempre, fiel a nuestro lema “Ideas, Reflexión, Diálogo”, abordamos en esta ocasión el estudio de un documento que no deja a nadie indiferente para conocer las luces y sombras del mismo.

Ponentes


José Luis Prusén (Moderador/a)

Periodista. Ex director de La Rioja

Monseñor Benardito Auza

Nuncio del Vaticano en España. Ha sido Observador permanente de la Santa Sede ante la ONU y firmante de los documentos vaticanos sobre la "Agenda 2030"